La piedra que fundó el reggaeton

“El reggaeton es sólo una moda. No tardará en desaparecer”, dijo algún obstinado rockero o salsero con seguridad, por allá del 2007. Once años después, nos encontramos frente a un movimiento que crece como la espuma de la chela. Pero, ¿de dónde viene el reggaeton?, ¿a qué se debe esta permanencia del género? Habrá que retroceder un poco…

El reggae tomó forma en Jamaica en 1960. Ya todos sabemos que el reggae fue en su momento el portador del discurso de la “paz”, ¿pero por qué fue así? Jamaica había sufrido una gran cantidad de guerras civiles para lograr su independencia, y traían tras de sí el estigma de la esclavitud. Imagínense. El reggae se caracteriza por sus compases suaves, pero principalmente, por cantar improvisadamente sobre algún disco. Así es, ellos fueron los precursores del rap. Y no solo de ello; también lo fueron de otros estilos que posteriormente serían adoptados por la urbanidad.

En 1970, el hip-hop dio sus primeros pataleos en los barrio del Bronx, de la mano de diversos grupos de jóvenes afroamericanos e hispanos —quienes ya traían la influencia del reggae—. Ellos buscaban una voz y un estilo propio, que sirviera de estandarte frente a la precariedad que los azotaba. Tratándose de gentes marginadas, con una identidad borrosa, se reunieron en grupos para hacer caso a sus propias voces, a sus propias necesidades, y dar forma a todo ello en una manifestación cultural genuina; el rap se coló a la identificación de estas gentes. Fue mediante este género que aquella juventud encontró una identidad que los representara, y desde la cual podían defenderse del implacable racismo que los acosaba. El hip-hop y el rap fueron la formulación artística del eterno “es que tú no me comprendes”.

Bueno, ya tenemos en el recetario al reggae y al hip-hop. Un poco de este, un poco del otro, una pizca de rebeldía libidinal, y ¡voila! tenemos reggeaton directo desde las cocinas costarricenses, tan caliente como la pelvis de un escolar. Pero esperen. Antes de ese gran salto ocurrió algo llamado Dem Bow en Costa Rica, que es, en pocas palabras, la base rítmica de este jugoso género.

Inicio como un movimiento clandestino. Después vino lo que todos sabemos: la fama internacional con Daddy Yankee, Don Omar, e Ivy Queen, que reñía fuertemente en popularidad con la música emo.

La relación del reggaeton con los géneros mencionados va más allá de los samplers, mucho más. Como en el caso del hip-hop, el reggaeton tomó forma en las mentadas clases bajas, y fue la respuesta que la juventud costarricense ideó para subvertir las corrientes tradicionales y para marcar una política urbana, tomando como medio (o como excusa), la desinhibición sexual. Calle 13, antes de ser pseudorevolucionario, se la pasaba cantando de la necesidad de romper con los tabúes. Del hip-hop también heredó una jerarquía decorativa (que dejaba muy en claro las carencias de los artistas reggaetoneros), que consiste en poner sobrenombres relacionados al poder (Rosa Pistola, Ivy Queen), o en hablar de la superioridad de un individuo. ¿en cuantas rolas no hemos escuchado a un papi o una mami?

El perreo.

En sus inicios, fue concebido como un baile en el que no se necesitaba saber bailar; bastaba con las ganas de moverse. Con la afluencia del género, fue tomando su propia definición, sus propios rasgos. El perreo se volvió básicamente la manifestación suprema del reggaeton, que llevaba a cabo ese espíritu sexual de mejor forma que cualquiera de sus canciones. ¿Y cómo no, si el nombre lo dice todo? Para algunos, es un derroche de sensualidad; para otros, una representación pornográfica. Orale, va. Lo que sí, es que este baile, en sus inicios, logró su propósito: escandalizar a toda una sociedad. Aunque, posteriormente, este intento de transgresión, de autenticidad, dejó de ser agresivo por la costumbre y pasó a formar parte de lo “normal”.

Hoy en día.

El reggaeton creció de tal forma que ahora los festivales (ejem, Ceremonia), hacen espacio en sus carteles para una gran cantidad de artistas emergentes. Es tan cercano a nosotros que ignoramos esa red de acontecimientos e influencias que le dieron forma al género, y que lo guiaron a lo que es en la actualidad. A veces creemos, como casi siempre, que las cosas aparecen de la nada.

 

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