Perreo en tiempo de vals

Ilustración: Bryan Dvniel

Corría el año de 1810, año en el cual los valses llegaron a nuestro país, el cual para 1815 provocaba el escándalo entre la casta sociedad de aquel entonces. Este baile era acusado de “inmoral”, por hacer que las parejas bailaran tomadas de la manos y se abrazaran. Para las personas de aquellos tiempos que acostumbraban el cortejo a base de cartas y hablarse de “usted”, ese tipo de comportamientos era casi como ver una brazzers en las pistas de baile.

Después de varios años y con un ritmo más tranquilo, el vals fue aceptado por la sociedad mexicana, pero esta paz no duraría mucho ya que para 1890 llegaría ”el danzón”, este ritmo que entró por los estados de Yucatán y Veracruz. En un país como México que era tan conservador, donde las mujeres se tapaba la cabeza para ir a misa los domingos y no se podía contradecir a los padres, se comenzó a bailar el nuevo ritmo que llegó gracias a nuestros buenos vecinos, los cubanos. Este ritmo que fue tan criticado por la forma en que las parejas unían sus cuerpos al bailar, se fundió y unió a la cultura jarocha, que hasta la fecha lo siguen bailando el zócalo de Veracruz.

Ya para 1950 otro cubano llegó a México a imponer su acelerado y candente ritmo, Dámaso Pérez Prado y “el mambo”. Este ritmo, al igual que los anteriores, no tuvo el mejor recibimiento, pero no importó ya que no venía solo, casi al mismo tiempo el “chachachá” entró al juego. Juntos cautivaron a los mexicanos hasta el punto de filmar películas donde las rumberas como Meche Barba y Mary Esquivel, entre otras de aquellos tiempos salían bailando y cantando estos ritmos.

Para 1960, mientras Elvis bailaba rock and roll en EU, en México se bailaba “el twist”, el cual al final evolucionó al “a go-gó”, además de ser ritmo hermano del rock. Éste lo bailaban los jóvenes en fiestas sin presencia de adultos, acompañados de discos de acetato o bandas que tocaban covers en español de éxitos estadounidenses. Por lo regular este género lo bailaban los las mujeres con vestidos cortos y minifaldas, mientras que los hombres usaban el cabello largo y pantalones acampanados.

En 1980 tenemos el boom de la música disco y México no se salvó de ello, todo el mundo quería ser Travolta en Fiebre de sábado por la noche, mientras bailaba en su discoteca favorita vestido con ropa entallada, copetes altos, acompañados de una hermosa mujer en vestidos cortos con miles de brillos y una buena dosis de drogas para acompañar la noche en las discotecas.

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